Territorio atemporal de viñedos y acantilados
Al igual que la vecina parroquia rural de Santa Agnès, Sant Mateu es un excelente ejemplo de población diseminada en fincas rurales. Su iglesia, como el resto de templos levantados a finales del siglo XVIII por mandato del obispo de Ibiza Manuel Abad, se construyó con el objetivo de proporcionar servicio religioso a la zona. El valle donde se encuentra, el pla d’Albarca, linda con las estribaciones del eje montañoso de Es Amunt y sobresale por sus viñedos, sus casas payesas tradicionales y por ser uno de los paisajes menos alterados de Ibiza y de Sant Antoni, municipio al que pertenece.
¿Qué ver en Sant Mateu d’Albarca?
La iglesia de San Mateo, el centro social -cuya arquitectura contemporánea se inspira en la arquitectura tradicional ibicenca- y varias casas payesas, dos de ellas convertidas en restaurantes, conforman el núcleo de Sant Mateu. Más allá de visitar el templo, el vino y la costa abrupta son las señas de identidad de esta zona, un verdadero regalo para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad. Podrás visitar sus dos bodegas abiertas al público, Ojo de Ibiza y Can Maymó; y realizar bonitas rutas de senderismo, como las que conducen al yacimiento de Ses Torres d’en Lluc y sus increíbles vistas o a los acantilados de Cala d'Albarca.
¿Una sugerencia?: Incluye Sant Mateu en una ruta por la Ibiza rural con paradas en Santa Agnés, Sant Miquel, Sant Llorenç y Santa Gertrudis.












