Arte, cultura, ocio y gastronomía en la capital de la isla
Historia y vanguardia se unen en esta ciudad que los fenicios fundaron hace 27 siglos. Hoy, la capital de los ibicencos, a la que llaman “Vila”, es el municipio que concentra la mayoría de las actividades culturales y sociales de la isla durante todo el año, con una interesante oferta gastronómica y de ocio. Coronada por su ciudadela renacentista, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la ciudad histórica se extiende hasta el puerto a lo largo de los barrios portuarios de La Marina y Sa Penya, cuyas callejuelas rebosan de restaurantes, terrazas, bares y comercios.
Qué ver en Eivissa
La capital de la isla durante el verano es una ciudad abierta, siempre fenicia, con sus mercadillos coloristas, sus gentes variopintas y su mezcla creativa de voces, aromas y ritmos. El paseo, se empiece por donde se empiece, siempre ha de traspasar las murallas renacentistas para internarse por Dalt Vila, donde aguardan callejuelas llenas de encanto y espacios donde conocer la historia y el patrimonio artístico de la ciudad, como la catedral de Santa María, los baluartes de Sant Jaume y Sant Pere, el centro de interpretación de Madina Yabisa, el espacio museográfico de Santa Faç, el Museo Diocesano, el Museo Puget y el Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza.
Fuera de las murallas, la ruta cultural continúa en el museo y la necrópolis de Puig des Molins, también declarada Patrimonio de la Humanidad; el centro de interpretación de Sa Capelleta y la Casa Broner, entre otros enclaves. Y si se desea incluir una parada junto al mar, dentro del municipio encontrarás las orillas de playa de Talamanca, Ses Figueretes y playa d’en Bossa (esta última compartida con el municipio de Sant Josep)
¿Una recomendación?: en las noches estivales, acércate al barrio de Passeig Maritim, situado al otro lado de la bahía, con restaurantes abiertos en sus marinas y locales de ocio de referencia internacional.













