Un refugio de calma rodeado de almendros
Esta sencilla y acogedora iglesia se comenzó a construir en 1786 bajo la advocación de Santa Inés (Santa Agnès, en catalán) por la histórica devoción que por ella sentían los habitantes del llano de Corona. En tus rutas por la Ibiza más calma y atemporal, ¡no olvides visitarla! Especialmente si estás en la isla entre enero y febrero, cuando florecen los almendros que crecen en el valle y se celebra la Fiesta Mayor del templo (21 de enero).
El edificio, de nave única cubierta con bóveda caída y seis capillas laterales, cuenta con dos curiosidades. La primera de ellas, su altura, que la convierte en la más baja de las iglesias de la isla. Según la creencia popular, esta singularidad fue fruto de una competición con los habitantes del valle de Sant Mateu por ver qué templo se terminaba de construir primero. La segunda curiosidad: tener dos puertas de acceso a pesar de las reducidas dimensiones. La leyenda cuenta que la entrada abierta en la fachada oeste surgió tras un crimen sucedido en 1870 junto a la puerta principal situada bajo el pórtico, la cual los feligreses se negaron a volver a traspasar por superstición.
¿Una sugerencia?: acércate al acantilado conocido como Sa Penya Esbarrada y disfruta de una bonita panorámica sobre el mar y las islas Ses Margalides.













