Un templo para defenderse de los berberiscos
Este templo rodeado hoy del bullicio de Sant Jordi es una de las iglesias-fortaleza más antiguas de la isla, pues ya aparece documentada en el año 1577. Sus muros oblicuos y su remate almenado, el único en Ibiza, son una muestra de cómo los payeses del llano de Ses Salines necesitaron defenderse contra las incursiones de los berberiscos que llegaban a la isla en busca de sal, víveres y esclavos.
La iglesia de San Jorge tal y como se observa hoy es fruto de sucesivas remodelaciones, la más importante de ellas realizada en el siglo XIX. Está conformado por una sola nave con bóveda sostenida por tres arcos apuntados, cuatro capillas laterales -una de ellas cubierta con cúpula con linterna; y porxo exterior. Entre los bienes artísticos que se pueden admirar en el interior destaca la pila bautismal (1732), labrada del escultor mallorquín Joan Coll.
¿Una recomendación?: combina esta visita con el mercadillo de segunda mano de Sant Jordi, que se celebra todos los sábados por la mañana.













