La capilla que se convirtió en iglesia
Su campanario ribeteado en color albero y abierto por sus cuatro caras es una de las señas de identidad de este templo inaugurado a finales del s.XVIII tras una lenta construcción que se prolongó durante varias décadas. Si te diriges a las playas de Portinatx o Cala Sant Vicente, su fachada orientada al sur te dará la bienvenida cuando llegues al pequeño pueblo de Sant Joan de Labritja, muy animado las mañanas de los domingos gracias a su mercadillo de artesanía y productos agrícolas.
El llano de Labritja dio nombre a esta sencilla iglesia construida con la intención de ofrecer servicio religioso a los campesinos que vivían en el norte de Ibiza, que por aquel entonces era la menos poblada. El templo se levantó por deseo popular en los terrenos donde Antoni ‘Milà’, un campesino rico en tierras, había construido una capilla consagrada a San Juan Bautista. La nueva iglesia mantuvo la advocación original y la capilla quedó integrada bajo una cúpula dentro del nuevo edificio. Desde el punto de vista arquitectónico, el templo cuenta con una nave única de planta rectangular con bóveda de cañón, siete capillas laterales y porxo en el exterior.
¿Una sugerencia?: si el 24 de junio estás en la isla, acude a Sant Joan para unirte a las fiestas parroquiales de San Juan y celebrar la famosa Nit de Sant Joan.













